“Mamá, me duele la tripa”. “Papá, no puedo dormir, me encuentro mal”. Como padres, nuestra primera reacción es buscar una causa física: un virus, algo que comieron ayer… Sin embargo, cuando estos dolores aparecen sistemáticamente los domingos por la tarde o justo antes de salir hacia el colegio, es probable que estemos ante una somatización de la ansiedad infantil.

La ansiedad en los niños no siempre se expresa con palabras (“estoy nervioso”). A menudo, el cuerpo grita lo que la mente aún no sabe nombrar.

La conexión mente-cuerpo en la infancia

Desde una perspectiva de apego y neuropsicología, el sistema nervioso de un niño está en pleno desarrollo. Ante una situación que perciben como amenazante —ya sea un examen, un conflicto en el recreo o simplemente la separación de sus padres—, su cuerpo activa la respuesta de “lucha o huida”.

Esta activación libera cortisol y adrenalina, afectando directamente al sistema digestivo y al sueño.

Importante El dolor de tripa o las náuseas son SÍNTOMAS REALES, no son "mentiras para no ir al cole". El niño **siente dolor**, aunque la raíz sea emocional.

Señales de que es Ansiedad Escolar (y no un virus)

  1. Patrón temporal: El malestar desaparece los fines de semana o vacaciones, y reaparece el domingo noche o lunes mañana.
  2. Evitación: Preguntas constantes sobre el horario (“¿cuánto falta para que me recojas?”), o resistencia física a ir.
  3. Cambios en el sueño: Pesadillas, despertares nocturnos o miedo a dormir solo.
  4. Hipersensibilidad: Llanto fácil o irritabilidad (“rabietas”) ante pequeños cambios en la rutina matutina.

3 Pasos para reducir la ansiedad desde casa

Como psicóloga infantil en Málaga, mi enfoque siempre es fortalecer el vínculo seguro.

1. Valida sin alarmar

Evita frases como “no te pasa nada” o “estás exagerando”.

Di esto: *"Parece que tu tripita está intentando decirnos algo, quizá estás un poco nervioso por el cole. Estoy aquí contigo y vamos a respirar juntos"*. Validar reduce la soledad ante el miedo.

2. La Técnica del “Objeto de Apego”

Dale algo tuyo para llevar en la mochila (una piedrita pintada, un pañuelo con tu perfume, un dibujo). Explícale que ese objeto guarda vuestro “hilo invisible” y que puede tocarlo siempre que te eche de menos para recargar energía.

3. Rutinas Predecibles

La incertidumbre alimenta la ansiedad. Usa calendarios visuales o repasa con él los pasos de la mañana. La predictibilidad da seguridad al sistema nervioso inmaduro.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si notas que el malestar interfiere en su vida diaria, hay un rechazo total a la escuela, o la somatización es muy intensa, la terapia infantil es la clave.

En mi consulta (presencial en Málaga u online), trabajamos con técnicas lúdicas como el Juego Simbólico o Playmobil para que el niño aprenda a:

  1. Identificar qué le pasa (poner nombre al miedo).
  2. Regular su cuerpo (calmar el dolor de tripa).
  3. Recuperar la alegría de aprender y jugar.

Tu hijo no tiene que sufrir en silencio

Ayudar a un niño a gestionar su ansiedad hoy es darle el mapa para su bienestar emocional el resto de su vida. Si tienes dudas, escríbeme.

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