A veces, las palabras no bastan. Cuando un niño o niña ha sufrido una situación de acoso escolar (bullying) o ha vivido una experiencia traumática, pedirle que se siente y nos lo cuente “como un adulto” puede ser no solo ineficaz, sino revictimizante. El lenguaje de la infancia es el juego, y es ahí donde encontramos la llave para su sanación.

En mi consulta, una de las herramientas más poderosas que utilizo es la terapia con muñecos, específicamente con los conocidos Playmobils. Pero, ¿por qué funciona tan bien?

Externalizar el Conflicto: “No me pasa a mí, le pasa al muñeco”

El trauma y el dolor emocional a menudo se quedan bloqueados en el cuerpo y la mente, siendo demasiado grandes o aterradores para verbalizarlos. Al usar figuras, permitimos que el niño externalice lo que siente.

Ya no es él quien está sufriendo en el recreo; es la figura del “muñeco con gorra roja” la que está siendo molestada por otros. Esta pequeña distancia emocional, conocida como distanciamiento psicológico, crea un espacio de seguridad donde el niño se siente capaz de explorar lo sucedido sin verse desbordado por la angustia.

Representación Visual del Mundo Interno

Los Playmobils permiten crear escenarios tridimensionales de situaciones complejas. En casos de bullying, el niño puede posicionar las figuras para mostrarnos:

  • La jerarquía de poder: ¿Quién está arriba? ¿Quién está abajo?
  • Los observadores: ¿Dónde estaban los profesores? ¿Y los compañeros que miraban?
  • La emoción oculta: A veces eligen figuras con expresiones específicas o colores que representan cómo se sintieron (soledad, miedo, ira).

Esta representación visual me da como terapeuta una información valiosísima que difícilmente saldría en una entrevista verbal clásica.

Reescribiendo la Historia: El Poder del Final Feliz

Lo más transformador de esta técnica no es solo representar el dolor, sino transformarlo. Una vez que el escenario del trauma está montado, trabajamos juntos para cambiar la dinámica:

  1. Empoderamiento: ¿Qué necesita el muñeco protagonista para defenderse? ¿Un escudo? ¿Un amigo mágico? ¿Una voz más fuerte?
  2. Búsqueda de soluciones: Probamos diferentes finales. “Vamos a ver qué pasa si el muñeco pide ayuda al profesor”.
  3. Integración: El niño experimenta, a través del juego, la sensación de resolución y control que le fue robada en la vida real. Esa sensación de competencia se transfiere luego a su día a día.

Respeto al Ritmo de Desarrollo

Desde mi enfoque constructivista y pedagógico, entiendo que cada niño procesa la información a su ritmo. No forzamos la narrativa. A veces, en una sesión, el niño solo querrá ordenar los muñecos. En otra, puede que represente una batalla caótica. Todo es parte del proceso.

El juego con Playmobils no es “solo jugar”. Es un lenguaje profundo, simbólico y reparador que permite a los más pequeños ordenar su mundo interno cuando el externo se ha vuelto caótico. Si sientes que tu hijo/a está sufriendo y no encuentra las palabras, quizás sea el momento de dejar que sus manos hablen por él.