“Siempre pensé que era una persona vaga”, “Me decían que estaba en la luna”, “Me cuesta la vida hacer lo que a los demás les sale solo”.

Estas frases son el himno no oficial de muchas personas que llegan a mi consulta a los 30 o 40 años, agotadas de intentar encajar. No hay pereza, ni falta de inteligencia, ni ser “un desastre”. A menudo, son neurodivergentes sin saberlo.

Hoy quiero hablarte del TDAH adulto, pero olvidándonos del estereotipo del niño que no para quieto. Vamos a hablar del TDAH invisible.

El Caos Silencioso (Tipo Inatento)

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) tiene un problema de marketing: su nombre. Porque muchas personas no tienen “hiperactividad” motora (correr, saltar), sino hiperactividad mental.

En las mujeres y adultos con perfil inatento, el caos no está fuera (pueden parecer perfiles muy tranquilos), está dentro.

Señales Invisibles de TDAH en Adultos

  1. Parálisis por Análisis: Tienes tantas cosas que hacer que te bloqueas y acabas pasando 2 horas scrolleando en el móvil (y sintiéndote culpable).
  2. Sensibilidad al Rechazo (RSD): Una crítica pequeña o un tono de voz “raro” pueden arruinarte el día entero. Sientes las emociones con el volumen al 200%.
  3. El “Hyperfocus”: Puedes pasar 6 horas haciendo algo que te apasiona sin comer ni ir al baño, pero eres incapaz de pasar 10 minutos con una hoja de cálculo aburrida.
  4. Agotamiento Social: Interactuar “normalmente” (mirar a los ojos, no interrumpir, filtrar lo que dices) te consume tanta energía que necesitas días para recuperarte.

El Duelo del Diagnóstico Tardío

Cuando por fin recibes el diagnóstico o entiendes lo que te pasa, no siempre se siente alegría. A menudo llega el duelo.

Es normal preguntarse: “¿Qué habría pasado si lo hubiera sabido antes?”, “¿Cuánto sufrimiento me habría ahorrado?”.

La Validación es Sanadora Saber que tu cerebro funciona diferente te permite dejar de castigarte. No es que no te esfuerces, es que tu cerebro necesita gasolina distinta (interés, novedad, reto) para arrancar.

No hay nada roto en ti, eres diferente

Tener TDAH no es una condena. De hecho, las mentes TDAH suelen ser increíblemente creativas, empáticas, resilientes y buenas resolviendo crisis. El problema es intentar ser un pez trepando un árbol.

En terapia no intentamos “curarte” (porque no es una enfermedad). Trabajamos para:

  1. Entender tu manual de instrucciones: ¿Cómo funciona tu atención?
  2. Crear andamios: Estrategias de organización externa para aligerar la carga mental.
  3. Sanar la autoestima: Reconciliarte con esa parte de ti que creía ser “mala” o “despistada” en la infancia.

Si sientes que la vida te cuesta el doble que a los demás, quizá es hora de mirar si estás jugando el juego con las reglas equivocadas.

Un primer paso ¿Te identificas con la descripción del "caos silencioso"? No te autodiagnostiques en TikTok, busca un profesional actualizado en neurodivergencia adulta. Tu paz mental lo merece.