“Soy un desastre”, “Siempre llego tarde”, “No puedo terminar lo que empiezo”, “Si me esforzara más…”. ¿Cuántas veces te has repetido estas frases a lo largo de tu vida?
Para muchas personas en Málaga, la sensación de no encajar, de que la vida les exige una energía que simplemente no tienen, es su día a día. Han crecido pensando que tienen un problema de carácter, que son vagos o que, simplemente, “no dan para más”.
Y entonces, a los 30, 40 o 50 años, alguien pronuncia cuatro letras que lo cambian todo: TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).
Como psicóloga en Málaga especializada en neurodivergencia, quiero decirte algo que ojalá te hubieran dicho en el colegio: Tu cerebro no está roto. No eres una persona vaga ni te falta voluntad. Simplemente, tu sistema operativo es diferente al de la mayoría, y el mundo no viene con tu manual de instrucciones. El llanto, el “clic” en la cabeza, el calor humano… todo eso traspasa la pantalla intactamente. Mi compromiso contigo es el mismo, estés en mi sofá de Málaga o en el tuyo.
Juntos, vamos a escribirlo.
El TDAH Adulto en Mujeres y Hombres (El dolor invisible)
Olvídate del estereotipo del niño pequeño que salta por la clase. El TDAH en adultos, especialmente el de tipo inatento (muy frecuente en mujeres), es increíblemente silencioso.
El caos no está en tus acciones visibles, está dentro de tu cabeza.
¿Te resuenan algunas de estas situaciones?
- El muro horrible de la procrastinación: Sabes que tienes que hacer algo importante (pagar una multa, contestar un email, doblar la ropa). Quieres hacerlo. Pero hay un muro físico invisible que te lo impide. Terminas en TikTok sintiéndote inútil.
- El “Hyperfocus” salvaje: Puedes pasar 8 horas seguidas investigando sobre un tema nuevo que te apasiona, olvidando hasta de comer, pero eres incapaz de concentrarte 15 minutos en un excel del trabajo.
- El agotamiento social (El “masking”): Interactuar con la gente te demanda tanta energía (fingir que sigues la conversación, controlar tus impulsos) que después de un evento social necesitas un día entero a solas para recuperarte.
- La parálisis por análisis: Tienes tantas pequeñas tareas que no sabes por dónde empezar, así que te bloqueas y no haces absolutamente ninguna.
El duelo del diagnóstico (y la liberación)
Recibir (o sospechar) un diagnóstico de TDAH en la edad adulta es remover un cajón lleno de recuerdos dolorosos. Es inevitable mirar atrás y pensar: “¿Cuánto sufrimiento me habría ahorrado si lo hubiera sabido antes? ¿Por qué nadie se dio cuenta?”
Pero detrás de ese duelo inicial, llega la liberación más grande de tu vida. Dejar de castigarte. Entender que tu cerebro no funciona a base de “importancia” (como los cerebros neurotípicos), sino a base de novedad, interés, reto o urgencia.
Y eso no es un fallo, es una característica que, bien gestionada, te convierte en alguien increíblemente creativo y resolutivo. En mi consulta, mi objetivo es que dejes de luchar contra tu naturaleza y aprendas a brillar con ella.
Cómo trabajo el TDAH en mi consulta de Málaga
No intento “curarte”. El TDAH no es una enfermedad, es tu neurología. Lo que hacemos en mi consulta presencial en la Calle Mendoza (Málaga Centro), o a través de terapia online, es quitar todas las capas de culpa y frustración.
En terapia:
- Entendemos TU manual de instrucciones único.
- Dejamos de pedirte que “te organices mejor” (sabemos que las agendas tradicionales no te sirven) y creamos “andamios” externos que sí funcionan para tu cerebro esquivo.
- Sanamos la baja autoestima y la “Sensibilidad al Rechazo” (quien tiene TDAH vive las emociones y las críticas al 200%).
No le eches más ganas. Pide ayuda.
Si llevas toda la vida intentando jugar al juego con reglas que no están hechas para ti, es normal que estés agotada/o. Quizá es hora de dejar de luchar contra ti misma/o y aprender a quererte (y gestionarte) tal y como eres.
Si buscas a alguien que entienda lo que estás pasando, ya seas de Málaga capital para vernos de forma presencial o del resto de España para hacernos una sesión online cómoda desde tu sofá, te ofrezco una toma de contacto gratuita y sin compromiso de 15 minutos.
Sólo para escucharnos, valorar tu situación y ver juntas si puedo ser la mano tendida que necesitas.