La escena es casi universal: un niño que no quiere soltar la tablet, una rabieta desproporcionada al apagar la televisión o un adolescente que parece vivir detrás de una pantalla.
Como psicóloga y psicopedagoga, este es uno de los temas que más ansiedad genera hoy en día en las familias. Y es normal. Estamos ante la primera generación de “nativos digitales” y no tenemos un manual de instrucciones. Sin embargo, la neurociencia ya nos está dando pistas muy claras sobre qué sucede en el cerebro infantil cuando hay un exceso de pantallas.
El efecto “Dopamina Barata”
El cerebro de un niño está en pleno desarrollo de sus funciones ejecutivas (atención, memoria de trabajo, control de impulsos). Las pantallas, con sus colores vibrantes, cambios rápidos de escena y recompensas inmediatas, ofrecen lo que llamamos “dopamina barata”.
Esto acostumbra al cerebro a una estimulación constante y frenética. Por eso, cuando el niño tiene que enfrentarse a una tarea de la “vida real” (leer un libro, hacer deberes o incluso aburrirse), el mundo le parece insípido y lento. No es que no quiera prestar atención, es que su cerebro se ha vuelto “perezoso” para buscar estímulos que no sean inmediatos.
¿Qué podemos hacer? El enfoque Psicopedagógico
No se trata de prohibir y volver a la era de las cavernas, sino de educar en el consumo. Aquí te dejo las pautas clave que trabajamos en consulta:
1. La Regla de Oro: Menos es más (especialmente antes de los 6 años)
Hasta los 6 años, el cerebro necesita movimiento, texturas y contacto humano real para cablearse correctamente. Cada hora frente a una pantalla es una hora que el niño no está desarrollando su psicomotricidad o su lenguaje social.
2. El Contenido Importa (y mucho)
No es lo mismo un video de dibujos frenéticos que un documental de animales o un juego de lógica. Busca contenidos que respeten el ritmo natural del niño, sin luces parpadeantes constantes.
3. Acompañamiento, no solo vigilancia
El mayor riesgo de la pantalla es la soledad digital. En lugar de usar la tablet como “niñera”, intenta que sea una actividad compartida de vez en cuando. Pregúntale qué está viendo, comentad la historia. Esto convierte un acto pasivo en uno de aprendizaje.
Estrategias Prácticas para Padres
Como psicopedagoga, recomiendo establecer un “Contrato Digital Familiar”:
- Zonas libres de pantallas: La mesa (comidas) y el dormitorio son sagrados.
- El ritual del apagado: Avisar 5 minutos antes y proponer una actividad alternativa atractiva (un juego, un cuento, una charla). El cerebro necesita una “rampa de salida” antes de desconectar.
- Seamos el espejo: Si nosotros estamos con el móvil en la mano mientras les hablamos, el mensaje de “las pantallas son malas” pierde toda su fuerza.
Conclusión
Las pantallas son herramientas potentes, pero en manos de un cerebro inmaduro sin supervisión, pueden ralentizar el desarrollo de habilidades vitales como la paciencia, la empatía y la concentración profunda.
Si sientes que el tema de las pantallas se ha ido de las manos en casa y está afectando a la conducta o al rendimiento escolar de tus hijos, no dudes en buscar orientación. En terapia trabajamos estrategias personalizadas para que la tecnología sea una aliada y no un obstáculo en el crecimiento de tus hijos.
¿Sientes que las pantallas han tomado el control de tu casa? En mi consulta en Málaga y online ayudamos a las familias a recuperar el equilibrio digital y emocional. ¡Hablemos!