La dependencia emocional es un patrón psicológico que nos hace sentir que “no podemos vivir” sin la otra persona, supeditando nuestra felicidad, nuestras decisiones y nuestra propia valía al criterio o presencia de alguien externo.

A diferencia del amor sano, que se basa en la libertad y el apoyo mutuo, la dependencia nace del miedo al abandono y de una falta de autonomía afectiva.

¿Cómo saber si estoy en una relación de dependencia?

Identificar estos patrones es el primer paso para romperlos:

  1. Necesidad excesiva de aprobación: No te sientes bien contigo misma si la otra persona no valida constantemente lo que haces o dices.
  2. Miedo irracional a la soledad: La idea de estar sin esa persona te genera una ansiedad profunda, lo que te lleva a perdonar faltas de respeto o comportamientos tóxicos.
  3. Pérdida de identidad: Has dejado de lado tus hobbies, tus amigos e incluso tus valores para adaptarte a lo que la otra persona desea.
  4. Idealización del otro: Ignoras sus defectos y magnificas sus virtudes, sintiendo que tienes “suerte” de estar a su lado, independientemente de cómo te trate.

El camino hacia la autonomía emocional

Sanar la dependencia emocional requiere un trabajo profundo en la autoestima. No se trata de “no necesitar a nadie”, sino de elegir estar con alguien desde la plenitud, no desde la carencia.

En terapia, trabajamos para:

  • Reconstruir tu autoconcepto.
  • Aprender a poner límites saludables.
  • Gestionar el miedo al abandono.
  • Fomentar tu independencia y tus propios recursos.

Si sientes que tus relaciones actuales o pasadas siguen este patrón, no tienes por qué hacerlo sola. Recuperar tu libertad emocional es posible con el acompañamiento adecuado.

Explora cómo puedo ayudarte en terapia de adultos