La dependencia emocional es un patrón psicológico que nos hace sentir que “no podemos vivir” sin la otra persona, supeditando nuestra felicidad, nuestras decisiones y nuestra propia valía al criterio o presencia de alguien externo.
A diferencia del amor sano, que se basa en la libertad y el apoyo mutuo, la dependencia nace del miedo al abandono y de una falta de autonomía afectiva.
¿Cómo saber si estoy en una relación de dependencia?
Identificar estos patrones es el primer paso para romperlos:
- Necesidad excesiva de aprobación: No te sientes bien contigo misma si la otra persona no valida constantemente lo que haces o dices.
- Miedo irracional a la soledad: La idea de estar sin esa persona te genera una ansiedad profunda, lo que te lleva a perdonar faltas de respeto o comportamientos tóxicos.
- Pérdida de identidad: Has dejado de lado tus hobbies, tus amigos e incluso tus valores para adaptarte a lo que la otra persona desea.
- Idealización del otro: Ignoras sus defectos y magnificas sus virtudes, sintiendo que tienes “suerte” de estar a su lado, independientemente de cómo te trate.
El camino hacia la autonomía emocional
Sanar la dependencia emocional requiere un trabajo profundo en la autoestima. No se trata de “no necesitar a nadie”, sino de elegir estar con alguien desde la plenitud, no desde la carencia.
En terapia, trabajamos para:
- Reconstruir tu autoconcepto.
- Aprender a poner límites saludables.
- Gestionar el miedo al abandono.
- Fomentar tu independencia y tus propios recursos.
Si sientes que tus relaciones actuales o pasadas siguen este patrón, no tienes por qué hacerlo sola. Recuperar tu libertad emocional es posible con el acompañamiento adecuado.