¿Te has quedado alguna vez en blanco frente a un folio de examen después de haber estudiado durante días? No es que se te haya olvidado el contenido; es que tu cerebro ha entrado en modo pánico.
Como psicóloga y psicopedagoga, veo a diario a estudiantes brillantes que “se derrumban” en el momento de la verdad. La ansiedad escolar es una de las barreras más silenciosas y crueles para el potencial de un joven. Pero la buena noticia es que el cerebro puede entrenarse para estudiar no más, sino mejor.
¿Por qué ocurre el “bloqueo”?
Cuando el nivel de ansiedad sube demasiado, la amígdala (el radar de peligro del cerebro) toma el control y “secuestra” la corteza prefrontal (donde guardas los datos que has estudiado). En ese momento, tu cerebro cree que el examen es un depredador y solo te da tres opciones: luchar, huir o quedarte paralizado. Por eso la información no sale.
3 Estrategias de Neuro-estudio
Desde el enfoque psicopedagógico, trabajamos para que el estudiante aprenda a “hackear” su propio sistema de alerta:
1. El mito de las “panzadas” de estudio
Estudiar 8 horas seguidas agota las reservas de glucosa del cerebro y dispara el cortisol (la hormona del estrés). Es mucho más efectivo usar la técnica de bloques cortos con descansos activos (Moverse, beber agua). El cerebro consolida la información durante los descansos, no solo durante el estudio.
2. Evocación Activa (Active Recall)
No releas los esquemas mil veces. Lee una vez, cierra el libro y trata de explicárselo a alguien (o a la pared). Esto obliga al cerebro a crear rutas de acceso a la información, las mismas que necesitarás en el examen.
3. Exposición Gradual al Miedo
Haz simulacros de examen reales: con tiempo cronometrado, sin música y en una silla incómoda. Cuanto más normalices la situación del examen, menos peligro detectará tu cerebro el día oficial.
No es solo pedagogía, es emoción
A menudo, la ansiedad por los exámenes esconde un miedo profundo a decepcionar a los padres o un perfeccionismo extremo. Por eso, en terapia unimos el entrenamiento en técnicas académicas con el trabajo en autocompasión y autoconcepto.
Aprender a decirse: “Un examen no mide mi valor como persona, solo mide cuánto sé de este tema hoy”, es tan importante como saberse el temario de historia.
Si tu hijo sufre bloqueos antes de los exámenes o sientes que su esfuerzo no se refleja en sus notas por culpa de los nervios, puedo ayudaros. En mi consulta en Málaga y online diseñamos planes de estudio que respetan el cerebro y calman la mente.