“Se aburre en clase, pero llora por todo”. Esta es una de las contradicciones más comunes que me cuentan los padres de niños con Altas Capacidades (AACC).

A menudo, la sociedad comete el error de pensar que las AACC son un “super-poder” académico. Pero desde la psicopedagogía especializada, sabemos que las AACC son una forma diferente de procesar la realidad, mucho más intensa y, a veces, abrumadora. El concepto clave aquí es la disincronía.

¿Qué es la Disincronía en las AACC?

La disincronía es el desfase que existe entre el desarrollo intelectual del niño (que puede ser el de un adolescente de 12 años) y su desarrollo emocional y psicomotor (que sigue siendo el de un niño de 7).

Imagina tener un procesador de última generación instalado en una carcasa antigua. Esta falta de “ajuste” genera una serie de desafíos que a menudo pasan desapercibidos:

  1. Intensidad Sobregirada: Sienten la alegría, la injusticia o el miedo de forma mucho más profunda. Una pequeña bronca puede vivirse como una catástrofe personal.
  2. Sentimiento de “No Encajar”: Sienten que hablan un idioma diferente al de sus compañeros, lo que a menudo les lleva al aislamiento o a camuflar su inteligencia para ser aceptados.
  3. Perfeccionismo Paralizante: Al ser conscientes de su potencial, tienen un miedo atroz al error, lo que irónicamente puede llevarles a la desmotivación escolar.

El papel de la Psicopedagogía en las AACC

En mi consulta en Málaga, trabajamos las Altas Capacidades no para que el niño “saque mejores notas”, sino para que aprenda a convivir con su propio cerebro. Esto incluye:

  • Identificación Temprana: No para poner una etiqueta, sino para dar una explicación que calme la ansiedad de la familia y del propio niño.
  • Gestión de la Intensidad: Enseñar herramientas de regulación emocional específicas para perfiles con alta reactividad sensitiva.
  • Acompañamiento a Padres: Ayudar a la familia a navegar las dudas sobre la escolarización y el apoyo en casa.

Una mirada integradora

Tener altas capacidades es una oportunidad, pero sin el acompañamiento emocional adecuado, puede convertirse en una fuente de sufrimiento. El objetivo de la terapia es que el niño entienda que su diferencia no es una tara, sino una riqueza, y que aprenda a manejarla con seguridad.


¿Crees que tu hijo podría tener Altas Capacidades y notas que sufre emocionalmente por ello? Hablemos. Unidas la psicología y la psicopedagogía podemos darle las herramientas que necesita para brillar siendo feliz.